“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”

La conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente y sin juzgar. Desarrollar la capacidad de abrazar la realidad de las cosas es curativo y transformador, cambia nuestro cerebro, tal como demuestran las investigaciones neurológicas.

Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella.
momento-presenteLa atención plena te da otra manera de sostener tu experiencia desde la presencia, algo que no nos enseñan en la escuela. Te enseñan a pensar, pero a menudo el pensamiento no nos es útil a la hora de solucionar problemas vitales.

 

Lo más difícil de entender es que no hay que hacer nada. No se trata de intentar cambiar, se trata de en lugar de vivir dormido, vivir despierto.

Ahí es donde la meditación funciona, porque el hecho de que te gusten o no depende sólo de tus pensamientos. La depresión está causada por una desregulación en el pensamiento, empiezas a rumiar y entras en una espiral negativa que acaba en trastorno.

Si abrazas ese pensamiento, ya no continúa reproduciéndose. Sabemos que una mente distraída es una mente infeliz. Debemos acceder a la conciencia, un tipo de inteligencia innata de la que sabemos poco pero conocemos su poder.

 

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“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”

10 estrategias: desarrollar el pensamiento crítico y debatir 

En un mundo ideal, el pensamiento crítico de las niñas y los niños sería una parte desarrollada integralmente desde el principio hasta el final de la escolarización, independientemente de la materia; realmente, esto no sucede así. En edutopia nos dan 10 consejos para poder romper con esta situación y desarrollar el p ensamiento crítico en las aulas (y fuera de ellas)
1. Preguntas, preguntas, preguntas.
Cuestionar adecuadamente es el núcleo del pensamiento crítico: se fomenta la curiosidad animando al alumnado a hacer preguntas. Integrar un flujo de preguntas durante una parte – importante – del desarrollo de la clase, en gran foro, es una estrategia clave. En Educación Primaria debemos enseñar a las niñas y a los niños a hacer preguntas que conduzcan al conocimiento, aprendizaje, compresión y comunicación, intentando reconducir las preguntas insuficientes o ineficaces en la dirección adecada: haz tú preguntas de ejemplo o plantéales dudas para guiarlos en otra dirección
2. Comience con una pregunta “provocadora”, polémica...
Sobre todo en la E.S.O.: plantea una cuestión polémica, llamativa,d desafiante o, por el contrario, plantéala de un modo dogmático y anímales a romperla, clarificar y definit. Por ejemplo: “¿Es la pobreza responsabilidad del individuo o es el resutlado de factores externos?”. Dentro de este ejemplo, hay muchos términos oscuros que necesitarían definición, como, por ejemplo,”individuo”, “externos”, “responsabilidad” y, obviamente, “pobreza”. Intentar definirlos será un reto… El debate ya será un desafío.
3. Proporcionar apoyos para la conversación
No dejes de apoyar las intervenciones con guías, tipo “estoy de acuerdo en esto” o “estoy en desacuerdo en esto”; también, “¿puedes aclarar lo que entiendes por ___?”
4. Modelar nuestras espectativas y/de acuerdo a sus intervenciones
Haz demostraciones y ejemplos sobre cómo entrar en un debate, establecer diferencias, estructurar la intervención, cómo disertar, cómo hacer resúmenes analíticos y, también, cómo guardar las formas y  el (mero y puro) civismo, diferenciando las personas de las ideas.
En la E.S.O. y Bachillerato encontraremos dos contenidos conceptuales que son de crucial importancia si queremos desarrollar hasta el punto adecuado el pensamiento crítico y las habilidades de debate del alumnado, en las asignaturas del Departamento de Lengua y Literatura y del Departamento de Filosofía:
5. Controversias constructivas
Los debates suelen formarse porque hay perspectivas diferentes en las aulas y, precisamente, suelen acabar en el caos más absoluto. Algunos/as docentes utilizan métodos como el “abogado del diablo”, que consiste en darle una tarjeta en secreto antes del debate con los puntos de vista opuestos respecto a un tema polémico. No te olvides de recordarles que el desacuerdo no puede basarse en opiniones personales o sentimientos, sino que debe apoyarse en datos y en argumentos(y lo olvides tú, claro…)
6. Ayúdales a elegir los contenidos relevantes
Y, en última instancia, en etapas elementales, escógelos tú: ¿Qué temas son relevantes y qué deben conocer para poder iniciar el debate? Saber hacer una buenaselección de contenidos te facilitará las cosas realmente
 
7. Debate socrático
Mira la entrada de Wikipedia donde abordan el Elenchos. El debate socrático supone un verdadero desafío intelectual y el docente queda en un segundo plano, limitándose a la observación y, en todo caso, a la mediación (tus alumnos y alumnas son, como mucho, en el ¿mejor? de los casos, adolescentes)
8. Evaluación
Evaluar el pensamieno crítico es muy complicado e, incluso, según algunas voces, innecesario (suponemos que se refieren a “calificar” y no tanto a “evaluar”, pero no olvidemos que son dos cosas diferentes y no deberíamos mezclarlas). Necesitaríamos una ventana a sus procesos de pensamiento, que no tenemos. Los ensayos, los elenchos o los discursos pueden servirnos para observar las habilidades del alumnado y trazar una línea de progreso que, por tanto, nos da más bien una evaluación cualitativa y no tanto cuantitativa. Las metodologías deben ser variadas, así como las actividades: no dejes de programar pequeñas investigaciones y proyectos.
9. Estudiantes evaluándose mutuamente
La verdad es que, dependiendo de los grupos, esto puede no ser nada recomendable; en esos casos, la autoevaluación – de nuevo, dependiendo del alumnado que tengamos – puede ser alternativa a una evaluación mutua, que podría arrojar valoraciones totalmente injustas. Si crees que es viable la evaluación mutua has de dividir en dos grupos la clase: el primer grupo debatirá, el segundo observará y evaluará. Facilítales una rúbrica para tal propósito
10. Un paso atrás
Puede ser difícil para ti soltar las riendas y dejar que los y las estudiantes dispongan de cotas cada vez más altas de libertad; obviamente, no lo podrás (ni lo podrán)hacer de un día para otro, pero la incómoda autonomía también os dará nuevas direcciones de trabajo, más “relevantes” para ambas partes y, por ello, más fáciles de continuar.

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10 estrategias: desarrollar el pensamiento crítico y debatir 

Nos enseñan a enseñar pero no a aprender 

 

Cuando las reglas del juego están claras, es más fácil entender la dinámica y dar mejores resultados.

Es lógico: si se quiere formar educadores es necesario que estos aprendan todo lo relacionado con la pedagogía más allá de las áreas del saber que vayan a dominar y dar a sus estudiantes. Sería absurdo pensar que un ser formador no conozca los conceptos básicos para entender, acompañar y ser tutor de los jóvenes y niños; básicamente iría en contra de su principio como educador. Pero, si esto es apenas razonable, ¿por qué no lo pensamos de la misma manera desde el otro lado del salón de clase? Es decir: al educador le enseñan a enseñar pero, ¿el estudiante aprende a aprender?

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Nos enseñan a enseñar pero no a aprender 

Las tribulaciones de la enseñanza de las ciencias sociales

Los llamados a eliminar o reducir las ciencias sociales y las humanidades de todos los niveles educativos en diferentes países, aunadas a una política estatal que las menosprecia, han puesto a esta área del saber en su mayor encrucijada.

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Las tribulaciones de la enseñanza de las ciencias sociales

Querer ser profesor

Se aprueban leyes de educación como quien saca nuevos modelos de teléfonos al mercado

Hace años pusimos en marcha en la Universidade de Santiago de Compostela una iniciativa para reconocer públicamente el esfuerzo y la valía de los estudiantes de Bachillerato de Galicia que cada año conseguían una media de sobresaliente tras la selectividad. En cada acto de entrega de los reconocimientos a estos alumnos, y a medida que se acercaban a recoger su diploma, yo les preguntaba por lo que tenían pensado estudiar. Cuando uno de ellos me respondía que quería ser maestro, era frecuente que alguna de las personas que me acompañaban en el acto frunciese el ceño y comentase que no entendía como un estudiante tan excepcional podía malgastar así su sobresaliente nota de acceso a la universidad. Desgraciadamente, la mayor parte de los estudiantes de buenas notas opinan lo mismo. Quizás por eso en España las notas de acceso a la universidad de los estudiantes de Magisterio son claramente inferiores a la media en el conjunto de titulaciones. Esta información la aporta un estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo, que también refleja que nuestra especialidad de Educación Primaria cuenta con menos de un 10 % de contenidos de matemáticas. Esto me hace pensar en la respuesta de una niña a la que le preguntaron sobre la condición necesaria para ser profesor y respondió inmediatamente: que sepa más que yo.

La falta de un mayor interés entre nuestros jóvenes por llegar a ser profesores se debe sin duda a un conjunto de factores. Ser profesor ni está bien retribuido ni está socialmente reconocido como debiera. Se respeta e incluso se admira al médico por la importancia que le damos a nuestra salud. ¿Pero acaso no es excepcionalmente importante la educación de nuestros hijos? Cuenten con los dedos de una mano las cosas que consideren más importantes en sus vidas. Apuesto a que la educación siempre estará entre ellas. Situamos a la educación en el discurso pero no en la acción. Decimos que nos importa y mucho la educación pero no hacemos nada para que la educación sea realmente importante en la esfera política y profesional.

Se aprueban leyes de educación como quien saca nuevos modelos de teléfonos al mercado, pero casi todo sigue igual. Sirvan como ejemplo los temarios para el acceso a la función pública docente, vigentes durante más de veinte años. Tampoco la formación universitaria se ha aggiornado como debería. José Antonio Marina nos dice que las facultades de Magisterio son muy teóricas y la mayoría no está al tanto de las innovaciones didácticas que se ponen a prueba en el mundo. En este sentido, me parecen especialmente reveladoras las palabras de Jari Lavonen, director de la Facultad de Educación de la Universidad de Helsinki, cuando le preguntaron sobre las cualidades que debería tener un buen maestro -El País, 28 de octubre de 2015-. Según él: “El perfil del profesor está cambiando. El concepto actual de aprendizaje se enfoca en fomentar la independencia del alumno en las actividades, por lo que el docente se convierte más en un supervisor del aprendizaje o en tutor que orienta. El profesional debe ser flexible y estar abierto a nuevas ideas y situaciones, y tener habilidades creativas y resolutivas…”.

Según Marina -Despertad al diplodocus. Ariel, 2015-, “No podemos esperar a que nuevas generaciones de maestros cambien la escuela. El cambio debemos hacerlo los que ya estamos aquí”. Yo no soy tan optimista, ya que creo que necesitamos sobre todo integrar en el sistema varias remesas de profesores formados de un modo muy distinto al actual. No se puede enseñar lo que no se ha aprendido. Si tenemos que cambiar el modelo educativo y el modus operandi de los educadores, necesitamos más de cinco años, que son los que Marina fija como objetivo. Si fuese una cuestión de medios, de cambio de contenidos y de incentivos a los educadores, sí sería posible lograr cambios rápidos, pero es más un problema de fines, de cambio de cometidos y de tener educadores formados para que los estudiantes aprendan y no solo para darles clases. En todo caso, mucho me temo que no vamos a dejar que las propuestas de Marina vayan mucho más allá de servir de tema de tertulias y de críticas de una buena parte del profesorado y de los sindicatos. Como dijo otro Antonio, también sabio, en Campos de Castilla, en nuestro país “de diez cabezas, nueve embisten y una piensa”. Yo añadiría, que por ese orden, además. Por eso el pensamiento de esa décima cabeza no solo no sirve para guiar la embestida de las otras nueve, sino que poco más ha de tocarle que pensar en las consecuencias de las embestidas de los otros. En educación y en otros muchos temas es hora de poner por delante a los que piensan.

 

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Querer ser profesor